¿Qué es el hapkido?

El Hapkido (합기도) es un arte marcial tradicional coreano que nació y tomó forma a lo largo del siglo XX, en una época de profundos cambios para la península coreana. Lejos de ser una disciplina rígida o puramente combativa, el Hapkido se distingue por su riqueza técnica y su profundidad filosófica, combinando de forma armoniosa técnicas de defensa personal, patadas, golpeos, proyecciones, luxaciones e inmovilizaciones. Una variedad que lo convierte en una de las artes marciales más completas que existen.

Su propio nombre ya nos revela su esencia. Hapkido se compone de tres palabras coreanas que, juntas, encierran toda una forma de entender el mundo y el movimiento:

Significado del nombre

HAP 합

Unión, armonía, coordinación, equilibrio.

KI 기

Energía, fuerza vital.

DO 도

Camino, vía, método, sistema.

De ahí que Hapkido pueda traducirse como «El camino de la unión con la energía». No se trata únicamente de aprender a defenderse, sino de comprender cómo fluir con la energía propia y la del oponente, en lugar de oponerse a ella frontalmente. Esa es su gran diferencia, y también su gran belleza.

Esta filosofía se articula en torno a tres principios técnicos fundamentales, conocidos como Sam Dae Won Li, que todo practicante de Hapkido debe interiorizar:

Los tres principios del Hapkido

YU 유

Principio del agua. El practicante debe adaptarse a cualquier momento y situación de manera fluida y cambiante, como el agua. No hay rigidez en el movimiento: el Hapkido debe ser efectivo independientemente de las condiciones externas.

WON 원

Principio del círculo. La fuerza del ataque contrario es desviada, controlada y dirigida en la dirección deseada mediante trayectorias circulares, evitando el enfrentamiento directo y consiguiendo mayor eficacia con menor esfuerzo.

HWA 화

Principio de la armonía. No hay que oponerse a la fuerza del adversario, sino entrar en armonía con ella para redirigirla y utilizarla en beneficio propio. La respuesta siempre debe ser proporcional al ataque.

Para entender un poco de donde proviene este arte maravilloso arte marcial haremos un breve resumen de su historia y de los Maestros principales:

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Choi Yong Sul

A principios del siglo XX, en plena ocupación japonesa de Corea, Choi Yong Sul vivió en Japón siendo sirviente y alumno del Gran Maestro de Daito Ryu Aikijujutsu Sokaku Takeda. Tras años de entrenamiento bajo su tutela, regresó a Corea tras la muerte de éste y comenzó a difundir sus conocimientos.

A su regreso, adaptó las técnicas aprendidas en Japón al contexto coreano. Así comenzó a enseñar Yu Sool o Yawara — otros nombres del Jujutsu —, para posteriormente rebautizar el Arte Marcial con el nombre de «Hapki Yu Kwon Sul».

Ji Han Jae

Fue el alumno más famoso de Choi Yong Sul. Estudió bajo su tutela durante 7 años, de 1949 a 1956, y más tarde fundó su propia escuela, la Sung Moo Kwan, donde enseñó lo que él llamó, a partir de 1959, Hapkido. Durante el desarrollo del arte, Ji Han Jae incorporó y enriqueció sus conocimientos con técnicas de otras escuelas de artes marciales tradicionales coreanas.

Ji Han Jae fue el Maestro que decidió cambiar el nombre de Hapki Yu Kwon Sul a Hapkido, al ser este más corto y fácil para su uso cotidiano.

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Hitos biográficos

1949

Comienza su formación bajo la tutela de Choi Yong Sul, con quien entrena durante 7 años.

1956

Finaliza su etapa con Choi Yong Sul y funda su propia escuela: la Sung Moo Kwan.

1959

Adopta oficialmente el término Hapkido para denominar el arte que enseña, sentando las bases del nombre que hoy conocemos en todo el mundo.

De la línea Sung Moo Kwan salieron las 10 primeras escuelas originales de Hapkido en Corea, entre las que se encuentra la Jin Jung Kwan.

Podemos afirmar que el Hapkido nace en Daegu con Choi Yong Sul, pero fue su alumno Ji Han Jae quien lo enriqueció y fue pieza clave en su expansión internacional.

A día de hoy el Hapkido es un Arte Marcial practicado en todos los continentes, en constante auge tanto entre niños como entre adultos.

Practicar Hapkido es, en definitiva, embarcarse en un camino de crecimiento continuo. Con el tiempo, quienes lo practican descubren que los beneficios van mucho más allá del ámbito físico: mejora la salud del cuerpo y la mente, se fortalece la confianza en uno mismo, y se desarrolla una forma de relacionarse con los demás basada en el respeto, la humildad y el autocontrol.

Eso es el Hapkido. Un arte marcial, sí. Pero también, para muchos, una forma de vida.

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